La asistencia regular es uno de los indicadores más fiables del éxito estudiantil; sin embargo, el absentismo crónico —faltar 101 horas o más durante el año escolar— casi se ha triplicado. Los estudiantes de color, los de familias de bajos ingresos, los que están aprendiendo inglés y los estudiantes con discapacidades son los más afectados, lo que convierte al absentismo en un desafío urgente en materia de equidad.

Actuar con anticipación es fundamental: las ausencias durante el primer mes suelen predecir patrones que se mantendrán durante todo el año. Dado que factores como el transporte, la salud y el ambiente escolar influyen en las ausencias, las escuelas necesitan soluciones que brinden apoyo y estén centradas en el estudiante.

El recurso “Fomento de resultados positivos en la asistencia” ofrece estrategias basadas en la evidencia para fomentar el sentido de pertenencia, aumentar la asistencia y ayudar a que cada estudiante prospere.

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